Artículos archivados en 9 enero 2011

  • Ezequiel Zamora: El General de hombres libres

    Falleció el 10 de enero de 1860, tras recibir un disparo en la cabeza.

    El 1 de febrero de 1817, nació en Cúa, estado Miranda, el militar y político venezolano Ezequiel Zamora, conocido como el líder radical que luchaba a favor de los trabajadores campesinos.

    Sus padres fueron Don Alejandro Zamora y Doña Paula Correa, modestos tenderos pertenecientes al estrato de los “blancos de orilla”. Durante los primeros años de su niñez recibe la rudimentaria instrucción que podía brindarle una zona rural todavía convulsionada por las luchas independentistas.

    Se unió a la causa liberal en la época de Antonio Leocadio Guzmán fundador del partido liberal y adversario de la oligarquía terrateniente dirigida por José Antonio Páez.

    En 1846 se postuló como candidato para el cantón de Villa de Cura, pero su nominación fue objetada por los grupos conservadores. Este fue el reflejo de la disparidad que existía entre Liberales y Conservadores.

    A raíz de la situación entre ambos partidos políticos,el 7 de septiembre de 1846, Zamora decide levartar en armas, en la localidad de Guambra, consignas como: “tierra y hombres libres”, “respeto al campesino”, “desaparición de los godos”, esenciales de quien la gente comenzó a llamar “ General del Pueblo Soberano”

    El 26 de marzo de 1847 , es derrotado y capturado en la batalla de la Laguna de Piedra, tras librar las acciones victoriosas de Los Bagres y Los Leones. Fue condenado a muerte por los Tribunales de Villa de Cura, ese mismo año. José Tadeo Monágas le rebaja la pena a 10 años de prisión.

    Tras escapar de la cárcel de Maracay en el camino hacia la prisión de Maracaibo, encontró trabajo como peón en una hacienda. Al año siguiente fue indultado.

    En 1851, Ezequiel Zamora fue ascendido al grado de coronel

    El 10 de diciembre de 1859, se desarrolla la Batalla de Santa Inés en la cual derrota al ejército centralista; siendo considerada esta acción como fundamental en el proceso de la Guerra Federal Después de Santa Inés, Zamora se dirige hacia el centro del país con 3.000 soldados de infantería y 300 jinetes, pero antes de aproximarse a la ciudad de Caracas, resuelve asaltar la ciudad de San Carlos, cuya plaza principal estaba defendida por el comandante Benito Figueredo, con 700 hombres.

    Durante las acciones preliminares para la toma de la plaza, el 10 de enero de 1860, recibe un balazo en la cabeza que le causó la muerte. La causa queda en el misterio. Algunos dicen que la bala salió de su propio campo, obedeciendo órdenes de Falcón y Guzmán Blanco.

    Una bala destrozó su ojo derecho y acabó con su vida aquel 10 de enero de 1860. La muerte de Ezequiel Zamora, altamente favorable para las clases dominantes del país, fue dispersando la lucha de las masas campesinas, que aunque se mantuvieron en combate carecían de un líder que unificara sus movimientos.

    Con la meta de transformar la estructura de la propiedad y la tenencia de tierra, el líder de la Guerra Federal, fanático de la igualdad social, controlaba el 75% del territorio nacional con el lema Tierra y Hombres libres, cuando recibió el disparo.

    ¿Un centralista o un liberal? Se mencionan nombres como Telésforo Santamaría (centralista), y el historiador Federico Brito Figueroa señala a un llamado Sargento Morón, espaldero de Juan Crisóstomo Falcón (liberal), que desde la torre de la iglesia de San Juan, le disparó a Zamora.

    El escritor Luis Britto García, guionista de la película Zamora, Tierra y Hombres Libres, dijo que por sus condiciones de liderazgo, el llamado Jefe del Pueblo Soberano amenazaba las ambiciones de Falcón y de Guzmán Blanco.

    “Por su ideología de reformador agrario, que prohibía el cobro de la renta de la tierra donde tomaba el poder, amenazaba a una fracción importante de los liberales, que eran grandes terratenientes”, ilustró.

    Así como se pulió en las artes de la guerra sorprendiendo a sus enemigos con las exitosas trincheras, las emboscadas, la combinación de fuegos e incluso la utilización de flechas, cultivó desde joven un pensamiento temido por las facciones oligarcas de la época.

     

    “Zamora estaba familiarizado con las obras de los grandes socialistas utópicos del siglo XIX y es por esta razón el apasionado publicista liberal (…) esas ideas son producto de sus lecturas, de los libros, y de sus propias reflexiones sobre la realidad económica-social de Venezuela”, expresa Federico Brito Figueroa en Tiempo de Zamora.

    El autor señala que entre los primeros elementos intelectuales en la formación ideológica de Ezequiel Zamora están los aportes que recibió de su cuñado Juan Gaspers, francés aventado a América por la represión antidemocrática en Francia.

    “Contribuye a despertar la sensibilidad democrática de Ezequiel Zamora, quien se informa de las heroicas acciones de los sans-culottes y de la insurrección de la masa rural que impulsa la abolición de los bienes de manos muertas y la distribución de los latifundios de la Iglesia y la nobleza entre los descendientes de los siervos”.

    Son estas ideas las que va enriqueciendo y que les da forma en el Programa de la Sociedad Liberal que fue seguido por la masa rural y los oprimidos de los centros urbanos: Comunidad de las tierras, Hombres libres, Elección popular y principio alternativo; y Horror a la oligarquía.

    Zamora leía cuanto libro, folleto, periódico o revista caía en sus manos, y se devoraba todo lo que tenía que ver con la historia y la estrategia militar.

    En la Academia Militar se hace el más destacado jugador de ajedrez con su salida predilecta con los caballos, y también es un alumno brillante que se luce en matemáticas, estrategia y táctica, historia militar y política.

    “Entre 1848 y 1855 constituyen un período significativo en la formación ideológica de Ezequiel Zamora: amplía sus horizontes intelectuales, estudia los problemas militares desde el punto de vista teórico, comprende la fundamentación política del programa tierras y hombres libres”, expresó.

    Para Zamora la Federación implicaba una profunda democratización de la sociedad, para él no sólo significaba el remedio de todos los males de la patria, sino la imposibilidad de ellos.

    Dentro de las masas campesinas la Federación refería a la igualación de las clases sociales, el reparto de tierras, supresión de contribuciones, y terminar con los opresores y con la oligarquía, y esa fue la bandera de Zamora que volvió a enarbolar en febrero de 1859 avivando la llama de la insurrección campesina iniciada
    en 1846.

    Brito Figueroa dice que la muerte de Zamora ocurrió en la parte de la ciudad de San Carlos, que ya estaba ocupada por las tropas federales, y coloca como prueba el testimonio del General Jesús María Hernández, leal oficial zamorista, quien asegura que el General Zamora fue muerto en una conferencia secreta para la que fue llamado por Falcón.

    “En la torre de la Iglesia de esta Parroquia San Juan estaba apostado el Sargento G. Morón, espaldero de Juan C. Falcón, y quien utilizando el rifle de éste fue el autor del disparo que ultimó al conductor de la revolución democrática y antifeudal”, sostiene el historiador.

    Para el guionista de Zamora, Tierra y Hombre Libres la historia no concluye allí, pues considera que existen hoy en día reencarnaciones de esos enemigos de Zamora, en personajes de la actualidad.

    “Basta ver la frecuencia con la cual se descubren conspiraciones para preparar magnicidios. Cuando no se pueden manejar las fuerzas sociales, se intenta frustrarlas apuntando contra las dirigencias”.

  • Las Líneas de Chávez: “Abajo Cadenas”

    Este año 2011 ha comenzado bien intenso, de verdad.

    No olvidemos además, que ha comenzado este primero de enero, la segunda década del siglo XXI, la cual tiene una especial significación que convierte al 2011 en un año de vanguardia.

    ¡Cuántos acontecimientos ocurrieron en la primera década del siglo!
    Ahora mismo recuerdo unas palabras del padre Simón Bolívar: “Yo espero mucho del tiempo. Su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados y los acontecimientos futuros han de ser superiores a los pretéritos”.
    ¿Y por qué razón me llegó este pensamiento luminoso cuando escribo, pensando en el tiempo pasado, en el presente y en esta nueva década que comienza?

    Te pido, compatriota que me lees, que nos fijemos en un detalle: hace doscientos años, comenzando la segunda década del siglo XIX, en Venezuela nacía una Gran Revolución que moriría 20 años más tarde entre los estertores de Santa Marta. Luego, hace cien años, comenzando la segunda década del siglo XX, acababa de morir una Revolución que pretendió restaurar la independencia traicionada. En efecto, la Revolución Restauradora que dirigió Cipriano Castro, fue acuchillada por Juan Vicente Gómez y Venezuela cayó en las garras del Águila Imperial y sus lacayos de la burguesía caraqueña.

    Hoy nos sorprende la aurora de la segunda década del siglo XXI, con una Revolución en Marcha: Es la quinta gran Revolución de toda nuestra historia.

    La primera fue la Gran Revolución India Aborigen.
    La segunda fue la Gran Revolución de Independencia.
    La tercera fue la Gran Revolución Federal.
    La cuarta fue la Gran Revolución Restauradora.

    Y la Quinta es esta que hoy nos arrastra “como a una débil paja”: ¡ La Gran Revolución Bolivariana!.
    Podríamos decirlo con el “Abajo Cadenas” como factor común de la Línea Estratégica General: cuando llegó 1811, crujían y comenzaban a caer las pesadas y viejas cadenas del coloniaje Español; cuando llegó 1911, unas nuevas cadenas estaban ya remachadas sobre la desdichada Venezuela…

    ¡Y ahora, cuando ha llegado 2011, las viejas y pesadas cadenas del coloniaje yanki allí están, en el suelo, rotas por la Gran Revolución Bolivariana!.

    Y esta segunda década tiene que permitirnos echar esas cadenas totalmente del horizonte nacional y además contribuir a que desaparezcan para siempre de toda nuestra América.

    Pero como lo debemos saber todas y todos, compatriotas que me leen, está viva y latente la amenaza imperial sobre nuestra amada patria y la quinta columna, lacaya y servil no descansará tratando de producir el derrumbe de Venezuela.
    Por ello escribí al comienzo: el 2011 ha comenzado bien intenso, como se dice, en plena batalla.

    El pueblo todo, la clase media, la juventud, los estudiantes, los trabajadores, los productores, el sector económico tanto público como privado, los partidos políticos, los distintos niveles del gobierno, las autoridades y miembros de todos los poderes del Estado, todas y todos en fin, debemos hacer un gran esfuerzo para poder leer correctamente y así hacer la mejor interpretación posible de los acontecimientos del día a día, sin dejarnos llevar por arrebatos a veces irracionales.

    Un buen ejemplo de esto último lo constituyen las recientes declaraciones del dirigente de la cúpula burguesa agrupada en ese nido de serpientes que llaman Fedecámaras, en relación con el anuncio que hice hace unos días acerca de mi decisión definitiva de no incrementar el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

    Dijo este señor que detrás de esa decisión “había algo escondido”, que “no se puede confiar para nada en este Gobierno” y cosas por el estilo. Y todo esto después de haber despotricado del Gobierno unos días antes, precisamente cuando se había anunciando un modesto incremento de dicho impuesto. ¡Vaya cuánta irracionalidad!.

    Afortunadamente son mayoría las mentes y las voces que se sustentan en la razón frente a los acontecimientos. Y así debe seguir siendo en un País que ahora se ha convertido en una escuela y demuestra signos cada vez más claros de una gran madurez política.

    ¡Tenemos entonces con nosotros al 2011, año de Vanguardia!.
    Y arrancó vigoroso como los buenos caballos.

    Lo recibimos en la Barinas de mis querencias. Y luego, a las pocas horas estábamos en Brasilia. Lula, Dilma, y tantos amigos. Hasta Hillary Clinton andaba muy sonreída y con ganas de conversar sin intermediarios.
    Se instaló la Nueva Asamblea, con Fernando Soto Rojas, como Presidente reivindicando su largo camino de Guerrillero, como también lo había hecho la Presidenta de Brasil, nuestra querida Dilma.

    Año bueno para celebrar los 200 del inicio de la primera República y de la segunda Gran Revolución Venezolana.
    Y para continuar haciendo realidad concreta, espiritual y material, nuestra Quinta Gran Revolución.

    ¡La Gran Revolución Bolivariana!

    ¡Abajo Cadenas!

    ¡Venceremos!