Fidel Ernesto Vásquez I.

18.ago.2011 / 02:41 pm

El 21 de febrero de 1989, en la sede del Banco Central de Venezuela (BCV) un pesado cargamento de lingotes de oro fue trasladado en gandolas, desde las bóvedas de la institución ubicadas en el sector Carmelitas de Caracas, hasta el puerto de La Guaira, donde fueron embarcadas con destino a Londres (Inglaterra).

Dos días antes, bancos extranjeros exigen al gobierno garantías en oro y petróleo a futuro para entregar los empréstitos solicitados por Venezuela.

El traslado de ocho toneladas de oro serviría como garantía del préstamo, conforme a la exigencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de la firma de la carta de intención en la cual le financiaban a Venezuela 4 mil 500 millones de dólares para afrontar el déficit económico.

Pedro Tinoco, dueño del Banco Latino – el cual quebró en 1994- y nombrado por el entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, como presidente del BCV, explicó que “parte de los lingotes sería vendida para obtener 100 millones de dólares”.

Además, Tinoco informó que “el BCV colocará parte de sus reservas internacionales de oro donde conviene tenerlos, para obtener créditos que mejoren la posición de activos internacionales del instituto”.

Siete días después del traslado de las reservas en oro, en el país se registra un estallido social, conocido como El Caracazo, el cual fue una respuesta social por la aplicación de medidas de corte neoliberal.

22 años después de dicha entrega, el Ejecutivo anunció este miércoles que las reservas en oro depositadas en bancos del extranjero, y que actualmente equivalen a 11 mil millones de dólares, serán rescatadas para su resguardo en las bóvedas del Banco Central de Venezuela para proteger la economía venezolana de los embates de la crisis financiera internacional.